Lene y los espíritus del bosque
La reticencia inicial de Lene a ir de vacaciones al bosque bávaro pronto se convierte en una gran sed de aventuras, porque allí hay figuras míticas, setas luminosas y casas en los árboles; y, de paso, hay grandes preguntas como las responsabilidades de los seres humanos como parte de la naturaleza.
Lene, una niña de diez años viaja desde el norte de Alemania al Bosque Bávaro, donde la gente habla de forma extraña, para las vacaciones de verano y no está precisamente entusiasmada con este destino vacacional. Pero enseguida hace amigos con los que vive grandes experiencias, desde carreras de tortugas y maravillarse con las setas luminosas hasta construir casas en los árboles; y llega a conocer a figuras míticas como el guardabosques del parque nacional Waldobelix o la leyenda de Wald-Peter, que una vez se perdió mientras jugaba en el bosque, cayó en el agujero del diablo y se deslizó por todas las raíces del bosque como una gota de agua.
Nos adentramos con asombro en el bosque primitivo, al que la película dedica mucho tiempo, por sus sonidos, el paisaje, los árboles, los animales y el agua, y también por las personas que se sienten vinculadas a él. Como el Wald-Ursel, que en una ocasión dice: "El bosque no está ahí para las personas. Tiene derecho a la vida en sí mismo. Así como los seres humanos tienen el poder de destruir tanto, también tienen la obligación de preservar lo que les rodea."
Fotografía © Basthorster Filmmanufaktur